Recuerdo que en una ocasión un maestro me dijo: Las obras siempre deben terminarse sea como sea, pues si no es así pareceran como una especie de tumor. Pero ¿porqué escribo esto? por la sencilla razón de que yo tengo varios tumores en la memoria de mi computadora que jamás he terminado pero que algún día espero terminar, entre ellos esta El canto de la mariposas, una novela narrada en primera persona, teniendo como personaje principal a Alicia quien jamás pensó encontrar el amor y cuando así fue ni cuenta se dio. Aqui está el primer capítulo.
A tres años de distancia, vuelvo la vista al pasado y son muchas las emociones que se agolpan en mí y no sé que sentido darle a las lágrimas que escurren por mis mejillas. A veces somos pocos los afortunados de vivir experiencias especiales, más aún si son conectadas al corazón. Haber sido amada y tener un hijo.
En esta mañana clara y donde el sol se cuela por mi ventana acariciando mi rostro con sus tersos rayos y la calma conquista todo a mí alrededor, me siento frente a la mesa del comedor, la misma donde conocí y experimente lo que es el amor verdadero y puro, sin disfraces.
Alicia fue el nombre que mis padres me pusieron, mi madre fue quien lo eligió debido a que cuando yo estaba en su vientre me leía por las noches Alicia en el país de las maravillas esto a la vez me parece algo irónico pues nunca lo he leído en mis 26 años de vida.
Montevideo, Uruguay, fue la ciudad que me vio nacer y la ciudad de México la que me ha visto crecer ya que desde los dos meses llegué aquí. Mis padres son mexicanos y nací en aquel país debido a un retraso en las negociaciones de mi padre, que por aquel entonces era vicepresidente regional de una importante farmacéutica transnacional, mi madre con 7 meses de embarazo le acompañó en aquella ocasión pues él no la dejaba sola ni un instante, mucho menos en aquel estado. Solo tengo un hermano, menor que yo, es el orgullo de la familia, su impecable historial académico y su dedicación al estudio le colocaron ahí además de llevarlo a estar becado por el estado y estudiar la carrera de biólogo en Alemania.
Mi carrera estudiantil nunca fue de lo más brillante ni reconocida pero mis padres nunca me reprocharon nada, siempre fueron aceptados mis sietes y mis ochos con gusto, obtuve mi licenciatura en Administración de empresas en una Universidad privada, de la cual omito el nombre porque nunca la consideré mi Alma Matter, sólo le he de agradeceré haber sido el punto de encuentro con mi vida.
La universidad, ¿Cómo fue que decidí estudiar una carrera? No lo sé y cuando me di cuenta ya estaba en el tercer semestre de la carrera. Lo mío siempre había sido el arte, nada que ver con los números, cuestiones administrativas o términos confusos, a veces nuestro camino se desvía un poco y nos metemos en sendas que quizás jamás imaginamos, la única explicación, medianamente cercana, que encuentro a porque estudié administración son los halagos que recibía por parte de mi profesor de cálculo en la preparatoria quien me decía lo buena que era para resolver las ecuaciones que nos formulaba durante el curso, tal vez esto se alojó profundamente en mi inconciente y al final fue él quien tomó la decisión.
Nada era demasiado complicado ni tampoco fácil al principio, así lo sentía yo que nunca fui lo suficientemente dedicada al estudio, sólo me limitaba a cumplir con lo que debía y no más. Detestaba a esas personas que corrían de un lado a otro apuradas por terminar una tarea, por conseguir un libro, por llegar a una conferencia, yo no, no me gustaba malgastar energía en algo así, pues si no lo hacía en las labores de mi agrado mucho menos lo hacía en algo que no disfrutaba del todo, se trataba de cumplir y nada más pero haciéndolo bien por supuesto ya que nunca he sido descuidada ni indiferente a mis obligaciones.
He conocido a personas valiosas a lo largo de mi vida y también lo hice en la universidad, me hice de varias amistades pero sólo fueron dos las que valieron la pena, Ana y Maria, un par de chicas que me entregaron su amistad sincera que llegó a convertirse en hermandad y creo que de mi parte recibieron y siguen recibiendo lo mismo.
En fin, creo que he divagado un poco sobre la idea principal de esta historia, tal vez se deba al dolor que me produce y mi mente intencionalmente se desvíe pero me he prometido contarla y que a través de ella las personas que la lean, conozcan algo sobre mi y que también sepan que el amor cuando llega de verdad es inevitable y que para mí esa palabra tiene un nombre y ese es Darío.